Incapacidad Permanente Absoluta por Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple

En este caso defendimos a una trabajadora cuya profesión habitual era la de teleoperadora, que solicitó una incapacidad permanente debido a un complejo cuadro clínico formado por diversas patologías crónicas y de carácter incapacitante.

La trabajadora presentaba, entre otras enfermedades, un síndrome de Sjögren con sequedad ocular y oral, síndrome de sensibilidad química múltiple, síndrome de sensibilización central y diversos trastornos psiquiátricos graves como trastorno de ansiedad generalizada, trastorno depresivo y sintomatología psicótica. Estas patologías generaban síntomas como astenia intensa, dolor generalizado, niebla mental y una importante afectación cognitiva y emocional.

Además, el tratamiento farmacológico necesario para controlar su enfermedad incluía medicación con efectos sedativos y cognitivos relevantes, lo que dificultaba todavía más la posibilidad de mantener una actividad laboral continuada. La combinación de estas dolencias provocaba graves limitaciones para mantener la concentración, interactuar con otras personas o cumplir con los requisitos mínimos de una jornada laboral ordinaria.

A pesar de la gravedad del cuadro clínico, el Instituto Nacional de la Seguridad Social denegó inicialmente la incapacidad permanente al considerar que las lesiones no reducían de forma suficiente la capacidad laboral de la trabajadora.

Tras la intervención de nuestro despacho y la aportación de informes médicos especializados, el juzgado concluyó que el conjunto de patologías y sus limitaciones funcionales impedían a la trabajadora desarrollar cualquier actividad laboral con un mínimo de continuidad, eficacia y rendimiento.

Por todo ello, la sentencia estimó la demanda y reconoció una Incapacidad Permanente Absoluta, con derecho a percibir la correspondiente pensión de la Seguridad Social.

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